lujuria

Acarició suavemente sus pechos, firmes como el mármol. Sabía estimularlos perfectamente para que aquellos pezones se irguieran como lo hacía al tiempo su miembro. Le recordaba al tacto de su vagina, tan cálido y acogedor. Recordó con extraordinaria viveza cuando la poseía por completo, él dentro de ella, formando un sólo cuerpo. Un escalofrío de placer le recorrió.
Lamió con ansia sus pechos, pronto la leche de mamá inundaría su boca.

http://sietemicropecados.blogspot.com/

Deja un comentario